Los chicos conocieron el kamishibai y después de ver y escuchar varias historias como Los músicos de Bremen y El gigante de Zeralda pusieron manos a la obra y crearon sus historias.
Los chicos conocieron el kamishibai y después de ver y escuchar varias historias como Los músicos de Bremen y El gigante de Zeralda pusieron manos a la obra y crearon sus historias.
Exploramos el maravilloso mundo del teatro de sombras. Jugamos con la luz y las manos y vimos una función en la que un pirata que viajaba en cohete espacial buscaba un tesoro perdido. Los chicos también se animaron a crear sus personajes y representar una obra.
Esta tarde helada entramos en calor trabajando muchísimo. Corregimos algunos de las textos que los chicos escribieron el miércoles pasado y elegimos el título del futuro libro del taller. Y como si esto fuera poco también se adueñaron de otros cuadros para contar nuevas historias.
Nadie quiere a los troncos
Los troncos cortados siempre protestan y gritan "¡Nadie nos quiere!" Pero Tronki (que era uno de los troncos) no sabía lo que iba a pasar.
Al día siguiente un ventrílocuo estaba caminando por allí con su gato Fini (que tenía una cola muy larga). Juan (que era el ventrílocuo) estaba muy cansado de caminar (ya había caminado 5 km. y le faltaban otros 5 ) tropezó con la cola de Fini y cayó apoyado contra Tronki y Tronki le habló y Juan le contestó. Se hicieron amigos y así termina esta historia.
Valentina
Al taller llegó un cofre cargado de libros de piratas y leyendo esas divertidas historias aprendimos de mapas y tesoros, de banderas y de tormentas. Después de repartir un botín de galletitas, la tripulación se puso manos a la obra y creó sus libros- barcos con dibujos de mapas y personajes muy valientes.
La biblioteca del Taller el Zorro se llenó de colores, tuvimos el placer de colgar algunas obras de los chicos del Taller de Arte de Casiano León y participamos de una suerte de exposición privada. Contemplamos las obras y dejamos que los cuadros nos contaran sus historias.
En el país de los dragones vivía un dragón blanco con manchas negras. Le decían dragón dálmata. Todos los dragones eran rojos, azules, verdes. Mi punto es que el dragón dálmata era el único blanco y negro, el único no colorido. A él no le importaba hasta que un día un dragón enorme, violeta y amarillo le gruñó: –Tú no puedes estar en el parque nunca más porque no eres colorido.
Dragón dálmata se puso triste y se metió en una cueva amarilla. Se puso a pensar cómo iba a hacer para volver al parque que tanto amaba. No encontraba solución, entonces decidió llamar a alguno de sus amigos. llamó a Rayo, uno de sus amigos. –Yo te puedo ayudar- dijo Rayo- hagamos nuestro propio lugar de juegos, uno que todos los niños dragones puedan entrar, un lugar mejor en el parque.
Dragón dálmata y Rayo se pusieron manos a la obra. Al principio, el lugar estaba feo, con basura y cosas así, pero Rayo y Dálmata le pusieron juegos, un escenario para shows, puestos de comida, etc. Pronto lo conocieron muchas personas al parque. Rayo y Dálmata se volvieron famosos y el parque Dragón fue el favorito de los chicos. Fin. Juana